sábado, 17 de mayo de 2008

La configuración política del sujeto liberal


Si entendemos al político liberal como una persona desconectada de la conciencia de producción; sin interéses políticos propios, producto de una existencia social que no conoce los rigores del proletariado ni las exigencias de la clase oligarca por mantener el poder, es decir, una clase media. Entonces el pensamiento político liberal aparece como una abstracción de las fuentes ideológicas originales: el proletariado y la oligarquía. Más aún, entenderemos la emergencia de la política liberal como producto del uso del discurso objetivista-abstracto por parte de las dos clases políticas legítimas. El éxito del discurso del liberalismo de derecha será leído como un éxito labrado por la oligarquía; lo mismo se podrá concluir de los triunfos políticos del liberalismo de izquierda. En general pues, la inexistencia social del liberal burgues lo condena a ser un recurso retórico en la verdadera disputa política. Pero la clase liberal no necesariamente es una clase autónomamente apolítica; esto quizás se evidencia en los movimientos "pro-gramáticos" donde "el fín es el medio". Si deseamos hacer un análisis ideológico en el sentido Histórico Materialista, de esta aparente autonomía política liberal, debemos preguntarnos ¿como se articulan utilitariamente las condiciones de producción de la "clase media" con su discurso político? ¿es el discurso político liberal un discurso pragmático de centro ó un discurso 'gramatical'? ¿bajo que condiciones se configuran y perpetúan estas dos posturas, en el espacio civil, político e institucional? Por otro lado es preciso preguntarnos, ¿se puede tener una posición política sin poseer una conciencia instrumental? quizás no, pero es posible que la clase media-liberal no este muy lejos de una conciencia instrumental; sus prácticas políticas, a menudo pueden entenderse como un estratégico uso del poder de la clase oligarca y del proletariado. Estos son movimientos autónomamente políticos si sus propuestas -pragmáticas ó gramaticales- son eventualmente irreducibles a una dialógica entre las otras clases. En otras palabras, el liberal será un agente autónomamente político en el momento que la totalidad de su posición política sea irreconciliable con las demás clases políticas [1]. De la clase liberal parece desprenderse dos individuos; aquellos que se entregan a la política del lenguaje, en toda la amplitud que este término puede tener [2], y aquellos que se vuelven un tercer actor político, determinado por la especificidad de sus condiciones de producción metadiscursivas. Estos últimos buscan con sus "reformas estructurales" capitalizar (en el sentido amplio de Bourdieu) sus ventajas competitivas.

[1] Política como adverbio ha de preceder su uso como adjetivo. El sujeto es político en la medida que es actor en un momento político. En este orden de pensamiento el sustantivo esta sujeto a la institucionalidad de una práctica de producción, a su configuración industrial.

[2] La política del lenguaje se subdivide en dos grupos: aquellos que conciben el lenguaje de forma utilitarista, concibiendo su rol como auxiliar en el devenir político y aquellos que lo conciben de forma analítica, que pretenden la autosuficiencia del lenguaje como espacio político, en otras palabras pretenden la abstracción de lo político, lo que George Steiner denomina Logócratas.

Postdata: visto desde la historia de la revolución francesa es dificil pensar en que el sujeto liberal no sea un sujeto político autónomo; no solo contribuyó a la caída del régimen monárquico pero mantuvo un claro antagonismo con el socialismo radical.

Illustration by H.R. Giger
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